Billy sale corriendo, asustado, de la oficina de Cormoran Strike antes de que el detective alcance a preguntarle más sobre lo que cree haber visto de niño: cómo estrangulaban a una niña. Billy es un joven con problemas mentales y casi no recuerda detalles, pero algo en su relato le suena sincero a Strike. Para llegar al fondo, él y Robin Ellacott, que pasó de asistente a socia de la agencia, siguen una pista que va de las callejuelas de Londres a salas escondidas del Parlamento y a una casa señorial perdida en el campo. Mientras tanto, la relación entre los dos se complica cada día.
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