Meggie heredó de su padre, Mo, el don de dar vida a los personajes de los libros cuando lee en voz alta, y ahora es ella la que parte hacia el Mundo de Tinta. Va con Farid a avisarle a Dedo Polvoriento que Basta y Mortola andan cerca, y en el camino conocerá al Príncipe Negro y a su oso y el Bosque Impenetrable. Para volver al mundo real quizá dependa de Fenoglio, que tal vez pueda traerla de regreso escribiendo.
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